miércoles, 15 de diciembre de 2010

Manuela, la de Jerez

Autores: Quintero, León y Quiroga
La cara, como una rosa, 
y el talle como un clavel,
la más humilde y hermosa,
del barrio de San Miguel.
Le dicen los señorones:
"Manuela, si me quisieras,
te diera todos los millones,
de Jerez de la Frontera".
Cada vez que ella siente mentar los caudales,
se acuerda del hombre que le dijo un día:
"El mundo está lleno de finos metales, 
y me voy a buscarlos para ti, reina mía".
Después, tiniebla adelante,
se perdió en la callejuela,
mientras que expiraba un cante
en los labios de Manuela:

¡Los dineros!
El que inventó los dineros
castigo se ha merecido.
¡Compañero!
¿Por qué te vas, compañero,
cuando yo nada te he pedido?
Si yo no soy orgullosa
y a mí me puedes lograr
por un rincón de tu choza
y una corona de azahar.
¡Ay, ay, ay, por dinero,
no hay quien compre a esta mujer!
¡No se vende por dinero
Manuela la de Jerez!

Cuando nadie lo pensaba,
casado con otra mujer,
volvió el hombre que esperaba,
Manuela la de Jerez.
Alguno le hizo memoria
de aquella que lo quería,
y el dijo: "Pasó a la historia,
con los años todo se olvida".
Buscaba un negocio, por fin lo he encontrado,
para mí es lo de menos que no sea española.
Pero en una fiesta se le ha presentado,
Manuela arrastrando su bata de cola.
La cara del negociante
se quedó como una vela
mientras que sangraba un cante
de los labios de Manuela.

¡Los dineros!
El que inventó los dineros
un premio se ha merecido.
¡Compañero!
¡Viva el lujo, compañero,
por tres perras te has vendido!
No sigo un ejemplo tuyo,
ni por hacerte sufrir;
yo tengo a gala y orgullo
de no parecerme a ti.
¡Ay, ay, ay, por dinero,
no hay quien compre a esta mujer!
¡No se vende por dinero
Manuela la de Jerez!
Manuela, la de Jerez - Juanita Reina

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