miércoles, 24 de marzo de 2010

Lola Puñales

Autores: Quintero, León y Quiroga
Entre la gente de bronce
que cantaba y que bebía,
brillaba Lola Puñales.
Era una rosa flamenca,
que a los hombres envolvía,
igual que los vendavales.

Vino primero don Pedro,
un marqués enamorado y galán,
pero la Lola con mucho saber,
lo despreció por donjuan.
Y así la Puñales, perdiendo y ganando,
trataba a los hombres de mala manera,
hasta que una noche la fueron matando,
los ojos de un hombre que dijo a su vera:

¿Quien ha encendido esta hoguera
en tus ojeras de petenera,
Lola Puñales?
Que, aunque no quieres Dolores,
matas de amores a los mejores
y más cabales.
Sin saber como ni cuando
tú te vas a enamorar,
con el fuego estás jugando
y te tienes que quemar.
Y verás, entrañas mías,
lo que son ducas mortales
cuando llores de agonía
y te den las claritas del día
sin dormir, Lola Puñales.

Con fatiguillas de muerte
y sudores de agonía,
lloraba Lola Puñales,
porque aquel hombre moreno,
se llevó pá toá la vida,
la rosa de sus rosales.

Mucho te quiero y me muero, mujer,
mucho, te juro por Diós,
y si te vi, no me acuerdo, después
de que en sus brazos cayó.

Corrió como loca buscando la reja,
en donde de otra los besos bebía
y un grito de muerte se oyó en la calleja
mientras que unos ojos quedaban sin vida.

Vayan los jueces pasando,
vayan firmando,
que está esperando, 
Lola Puñales.
que no me importa esta pena,
ni ir a la trena,
que estoy serena,
y en mis cabales.
Lo maté y a sangre fría
por hacer burla de mí
y otra vez lo mataría
si volviera a revivir.
Con que apunte el escribano,
que al causante de mis males,
por jurar cariño en vano,
sin siquiera temblarle la mano,
lo mató Lola Puñales.
Lola Puñales - Concha Piquer

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