Autor: Carlos Cano
En Granada el agua
cuando la bebía
fiebre de palomas
por dentro subía,
y vi mi tierra, mi pueblo vi.
Y a la luna blanca
rota por la espada,
un hombre llorando
y al fondo Granada.
Allâhu akbar, Hayya`alà l-falah
{Alá es grande, venid a la felicidad}
Déjame, déjame, déjame vivir,
déjame, déjame, déjame vivir
ten piedad,
ten piedad cadena de mí.
La mano de hierro,
que al mar señalaba
con un halcón negro,
abriendo sus alas.
Y vi mi tierra, mi pueblo vi.
Vinieron revueltas,
los bosques ardieron,
quedó en la Alpujarra
Aben Humeya muerto,
Allâhu akbar, Hayya`alà l-falah
Déjame, déjame, déjame vivir,
déjame, déjame, déjame vivir
ten piedad,
ten piedad cadena de mí.
Pero ten piedad cadena de mí
si a ti vivo unido, no me hagas sufrir
Allâhu akbar, Hayya`alà l-falah
Allâhu akbar, Hayya`alà l-falah
Ay las golondrinas que se lleva el frío,
al verlas, volando, de pena suspiro.
Y vi mi tierra, mi pueblo vi.
Mirando a la luna así le decía:
lejos de Granada yo me moriría
Allâhu akbar, Hayya`alà l-falah
Déjame, déjame, déjame vivir,
déjame, déjame, déjame vivir
ten piedad,
ten piedad cadena de mí.
Pero ten piedad cadena de mí
si a ti vivo unido, no me hagas sufrir
Allâhu akbar, Hayya`alà l-falah
Allâhu akbar, Hayya`alà l-falah
En Granada - Carlos Cano
Nota: La frase que esta en blanco y metida entre llaves, es la traducción al castellano de la frase en árabe.
