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jueves, 28 de abril de 2011

Los Podcast de "La Poesía de la Copla". Podcast 01: El día que nací yo.

Hemos añadido un nuevo aliciente a nuestro blog, esperamos que os guste, se trata de un canal en iVoox donde periodicamente publicaremos Podcast, que os podeis descargar para escucharlos en el mp3 o escuchar directamente tanto en el blog, como en la página de iVoox, los Podcast son una especie de programa de radio, donde unas veces analizaremos una copla, escuchandola en diferentes versiones, otras veces dedicaremos el programa a una artista o autor, o a un tema común en el argumento de las coplas, esperamos que os guste, el primer programa lo hemos dedicado a la copla "El día que nací yo" hemos incluido 9 versiones de diferentes artistas, Imperio Argentina, Carlos Cano, Clara Montes, Sara Montiel, Isabel Pantoja, José Feliciano, Placido Domingo, Pasión Vega y Gloria Romero.

Espero que os guste este nuevo proyecto de nuestro blog, como siempre estamos abiertos a vuestras propuestas y comentarios.

Muchas gracias.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Habaneras de Sevilla

Autores: Carlos Cano y Antonio Burgos
Aún recuerdo el piano 
de aquella niña 
que había en Sevilla, 
la novia del embarcado, 
nunca la siesta dormía.
Sola en los corredores 
de mecedora, 
de consola y lorito, 
sueña el querer, 
que a Cuba se fue, 
y aquella mujer 
está tocando el piano; 
escriben sus blancas manos 
cartas de amores 
que han de volver.

¡Ay, goleta antillana!, 
¡Ay, cuánto lo quería!, 
que era trigo su pelo 
cuando embarcaba, 
que era nieve el pañuelo 
que adiós decía. 
¡Ay, suspira la fuente!, 
¡Ay, dormita el pregón!
La copla de un pianillo 
se va metiendo por los balcones, 
navegan los galeones 
que hay en los cuadros del corredor.

Se bambolea, se bambolea
se bambolea, la goleta 
en el río, se bambolea, 
que viene de Sanlúcar, con la marea.
¡Viva Sevilla! 
y los barcos que salen 
para las Antillas, 
y los barcos que salen 
para las Antillas.
¡Viva Triana! 
y los barcos que vienen, 
y los barcos que vienen 
desde La Habana.

Se calla el pianillo, 
tras los visillos 
suena el piano, 
qué dulce lo toca ahora 
la novia del embarcado. 
Las mecedoras bailan sus habaneras, 
con su son de caoba, 
manigua y ron, 
y se abre el balcón, 
suspira el pregón, 
¡Ay, barrio del Baratillo!, 
tiene color de Murillo 
la siesta triste de aquel salón.

¡Ay, novio marinero!, 
¡Ay, capitán de mi puerto!. 
Qué blancas son las velas de tu goleta, 
qué secretas las penas de mi pañuelo. 
¡Ay, que se fue para Cuba!, 
¡Ay, que venga por Dios! 
Que venga por el río, 
con su goleta desde Sanlúcar, 
que esta copla de azúcar 
pone más dulce mi corazón.

Se bambolea, se bambolea
se bambolea, la goleta 
en el río, se bambolea, 
que viene de Sanlúcar, con la marea.
¡Viva Sevilla! 
y los barcos que salen 
para las Antillas, 
y los barcos que salen 
para las Antillas.
¡Viva Triana! 
y los barcos que vienen, 
y los barcos que vienen 
desde La Habana.
Habaneras de Sevilla - Mª Dolores Pradera y Carlos Cano

viernes, 3 de diciembre de 2010

En Granada

Autor: Carlos Cano
En Granada el agua 
cuando la bebía
fiebre de palomas 
por dentro subía,
y vi mi tierra, mi pueblo vi.
Y a la luna blanca 
rota por la espada,
un hombre llorando 
y al fondo Granada.

Allâhu akbar, Hayya`alà l-falah
{Alá es grande, venid a la felicidad}
Déjame, déjame, déjame vivir,
déjame, déjame, déjame vivir
ten piedad, 
ten piedad cadena de mí.

La mano de hierro, 
que al mar señalaba
con un halcón negro, 
abriendo sus alas.
Y vi mi tierra, mi pueblo vi. 
Vinieron revueltas, 
los bosques ardieron, 
quedó en la Alpujarra 
Aben Humeya muerto,

Allâhu akbar, Hayya`alà l-falah
Déjame, déjame, déjame vivir,
déjame, déjame, déjame vivir
ten piedad, 
ten piedad cadena de mí.
Pero ten piedad cadena de mí
si a ti vivo unido, no me hagas sufrir 
Allâhu akbar, Hayya`alà l-falah
Allâhu akbar, Hayya`alà l-falah

Ay las golondrinas que se lleva el frío, 
al verlas, volando, de pena suspiro.
Y vi mi tierra, mi pueblo vi. 
Mirando a la luna así le decía:
lejos de Granada yo me moriría

Allâhu akbar, Hayya`alà l-falah
Déjame, déjame, déjame vivir,
déjame, déjame, déjame vivir
ten piedad, 
ten piedad cadena de mí.
Pero ten piedad cadena de mí
si a ti vivo unido, no me hagas sufrir 
Allâhu akbar, Hayya`alà l-falah
Allâhu akbar, Hayya`alà l-falah
En Granada - Carlos Cano

Nota: La frase que esta en blanco y metida entre llaves, es la traducción al castellano de la frase en árabe.

El último bolero

Autor: Carlos Cano
Madame ¿desire vous dansé 
este bolero embriagador, 
bajo la luna de Paris, 
y arrimadita al corazón? 
En esta noche de ansiedad 
quiero la vida recobrar 
madame, yo me llamo Don Juán 
y estoy aquí para olvidar.
A sus pies, un caballero sincero 
que viene de tierra extraña, 
de España, 
soñador de profesión amante, 
católico y sentimental. 
Y está usted tan deliciosa, 
de rosa, 
que siento la sangre hervir, 
¡quién tuviera veinte años 
de antaño, 
para derrocharlos con madame!

Se mueve usted mejor que el mar,
con ese acento arrullador 
me hacer perder toda la razón,
ardo en deseos de estampar, 
en esa boca angelical, 
ardiente un beso de pasión, 
un beso para recordar 
en la humedad de la pensión.
Ande y venga siéntese a mi lado, 
quiero contarle mi secreto, a solas, 
soy un amante que pasó de moda, 
un seductor de la chaisse-longue. 
No se vaya que la invito yo. 
No tiene precio su calor, madame. 
Papel de imprenta y eso qué más da. 
¡Va por la vida y se acabó!
Alzo mi copa de champán 
a la salud de vous madame. 
Y por aquello que perdí
¡Madame desire vous dansé!
El último bolero - Carlos Cano

La rumba del pai pai

Autor: Carlos Cano
A La Habana, caña y ron,
se fue el Pericón de Cádiz,
en un barco de vapor,
a tomar café una tarde.
¡Ay, mamá la zarzamora!

Y en cuanto desembarcó
allí fueron a esperarle 
el negro Benny Moré
y Mamá Inés, la comadre
¡Ay, mamá la zarzamora!

Viene de La Habana
camino de Cádiz
armando jarana 
con el pai-pai.
Para darle su arte
a la rumba que echale 
azucar de caña, 
limón y aguacate, 
papaya y canela,
guayaba y tomate 
con agüita fresca.
¡Qué calor, comadre! 
¡Cierra el ventanal,
que viene un mosquito
que te va picar!
¡Zas! ¡Zas!, ¡te picó!
¡te picó! ¡te picó!
¡Ay, mamá la zarzamora!

Se la inventó el Pericón,
la rumba del pai-pai,
en Cuba con un tambor,
para a una negra camelarse 
¡Ay, mamá la zarzamora!

Ay, que le decía el gachó,
cogiéndola por el talle,
qué cerquita está La Habana,
y qué está lejos Alicante
¡Ay, mamá la zarzamora!

Viene de La Habana
camino de Cádiz
armando jarana 
con el pai-pai.
Para darle su arte
a la rumba que echale 
azucar de caña, 
limón y aguacate, 
papaya y canela,
guayaba y tomate 
con agüita fresca.
¡Qué calor, comadre! 
¡Cierra el ventanal,
que viene un mosquito
que te va picar!
¡Zas! ¡Zas!, ¡te picó!
¡te picó! ¡te picó!
¡Ay, mamá la zarzamora!
La rumba del pai pai - Carlos Cano

Verigües fandango

Autor: Carlos Cano
Maruja Pérez Limón, 
natural de Salipón 
de la provincia de Sevilla 
con más plumas que un zorzal, 
y de cascos dislocá, 
hartica de Andalucía.
Una noche cogió el tren 
y a los Madriles se fue 
con pena en el corazón.
Artista de porvenir, 
a servir fue a Chamberí, 
y en la Ballesta acabó.
De Madrid saltó al Japón, 
que la contrató Pulpón 
de artista fundamental.
Trabajó en un cabaret, 
en lo alto de un tonel 
bailando por soleá.
Y en Nagasaki un inglés 
la puso heavy metal 
y alucinó de color.
Y se fue para Nueva York 
a triunfar en el rock and roll 
igual que los Rolling Stones.

Verigüés fandango, 
egüivare yo fandango 
guan tu fri fandango, 
bailando fandango, 
fandango cañí, 
guan mor taim fandango, 
biutiful fandango, 
si yo me arremango, 
ay mister fandango, 
fandango for mí.

Maruja Pérez Limón 
volvió para el 92 
a la Expo de Sevilla.
Llamó a Jacinto Pellón 
no sé cómo lo lió 
qué atrincó una casetilla, 
un chiringuito montó 
para enseñarles flamenco 
a los guiris con parné.
No naino naino nano,
no naino naino nano 
el fandango verigüés.
Farolillos de papel 
sevillanas a granel 
¡que viva el arte andaluz!
La niña por fin triunfó,
salió en la televisión,
una noche en Canal Sur.
Peineta, bata de cola,
con la mantilla española,
que está de moda la copla, oye tú.
Señores, pasen a ver,
alza, que toma y olé,
el fandango verigües.

Verigüés fandango, 
egüivare yo fandango 
guan tu fri fandango, 
bailando fandango, 
fandango cañí, 
guan mor taim fandango, 
biutiful fandango, 
si yo me arremango, 
ay mister fandango, 
fandango for mí.

Verigüés fandango, 
egüivare yo fandango 
guan tu fri fandango, 
bailando fandango, 
fandango cañí, 
guan mor taim fandango, 
biutiful fandango, 
si yo me arremango, 
ay mister fandango, 
fandango for mí.
Verigües fandango - Carlos Cano

Tango de las madres locas

Autor: Carlos Cano
Todos los jueves del año 
a las once la mañana,
junto a la Plaza de Mayo, 
con lluvia frío o calor, 
te esperaré vida mía, 
frente a la Casa Rosada, 
la espina de tu mirada, 
clavada en mi corazón.
Me dicen que no te fuiste, mi bien, 
que te desaparecieron,
que te vieron en la cuneta, 
cantando el "Yira" de Carlos Gardel,
que de pronto te esfumaste, 
que te borraron del mapa,
que ni siquiera naciste, 
que medio loca mamá te inventó.

Con Malvinas o sin Malvinas 
grito tu nombre por las esquinas
mientras que los generales 
se dan al tango por los portales.
Tango de las madres locas. 
Coplas de amor y silencio. 
Con vida se los llevaron 
y con vida los queremos.
Con Malvinas o sin Malvinas. 
¿Dónde está Pedro? 
¿Dónde está Lydia? 
Con Malvinas o sin Malvinas 
grito tu nombre por las esquinas. 

Cada vez que dicen: patria, 
pienso en el pueblo y me pongo a temblar
en las miserias que vienen 
y en los fantasmas de la soledad.
Petronila, ¿qué te hicieron? 
¡qué mala cara tenés!
-La que me dejó Videla 
-A mí Galtieri, ya ves

Con Malvinas o sin Malvinas 
grito tu nombre por las esquinas
mientras que los generales 
se dan al tango por los portales.
Tango de las madres locas. 
Coplas de amor y silencio. 
Con vida se los llevaron 
y con vida los queremos.
Con Malvinas o sin Malvinas. 
¿Dónde está Pedro? 
¿Dónde está Lydia? 
Con Malvinas o sin Malvinas 
grito tu nombre por las esquinas. 
Tango de las madres locas - Carlos Cano

El Salustiano

Autor: Carlos Cano
Hasta un pueblo de Alemania, 
ha llegado el Salustiano,
con más de cuarenta años, 
y de profesión el campo,
para buscarse las habichuelas, 
y ahorrar algunos marcos,
y que pueda la parienta, 
comprar algunos marranos.

Yo no creo que el sombrero, 
les toque en la tómbola,
a esos gachós trajeados, 
que viven de nada.
Que lo roban, lo roban, 
que lo roban, lo roban, 
que lo roban, lo roban
con cuatro palabritas finas, lo roban.

En principio, se hace dura 
sobre todo la soledad,
esa gente chamullando 
no se le entiende ni atada.
Menos mal, que algunas veces 
la embajada cultural
les manda al Julio iglesias 
y a un tal Manolo Escobar.

Yo no creo que el sombrero, 
les toque en la tómbola,
a esos gachós trajeados, 
que viven de nada.
Que lo roban, lo roban, 
que lo roban, lo roban, 
que lo roban, lo roban
con cuatro palabritas finas, lo roban.

Y así se acaba la historia 
del bueno del Salustiano
de tanto apencar los huesos 
otro gallo le ha cantado.
Gallo dice que el obrero 
de cachondeo está harto,
si no hubiera ido a Alemania, 
no hubiera aprendido tanto.
Si no hubiera ido a Alemania, 
no hubiera aprendido tanto.

Yo no creo que el sombrero, 
les toque en la tómbola,
a esos gachós trajeados, 
que viven de nada.
Que lo roban, lo roban, 
que lo roban, lo roban, 
que lo roban, lo roban
con cuatro palabritas finas, lo roban.
El Salustiano - Carlos Cano

jueves, 2 de diciembre de 2010

Dormido entre rosas (...a Miguel de Molina)

Autor: Carlos Cano
Dormido entre rosas y encajes de hilo, 
soñando en los lirios, que vienen del sur, 
buscando en la noche, los claveles fríos 
del amor prohibido, vive el andaluz.
Sombrero en los ojos, pañuelo esmeralda, 
fuego en las pestañas ¡menudo valor! 
quedó en el olvido, tal vez las razones, 
aquél pasodoble que en Madrid cantó.
Cuentan que en las noches de luna de mayo 
entre lo malvado de la oscuridad, 
se pinta los ojos, se muerde los labios 
y abanico en mano se pone a cantar:

Ay rosa, Málaga bella, 
biznaga de mi pasión, 
donde yo aprendí a querer 
donde conocí el amor.
Ay rosa, Málaga bella, 
biznaga del corazón. 
¿De qué me sirve volver? 
¿De qué me sirve volver? 
Si el amor se marchitó.

Preguntan las rosas ¿por qué fue al exilio? 
Preguntan los lirios ¿por qué no volvió?
Tan sólo la luna y el amargo vino 
saben los motivos de su corazón.
Cuentan que por rojo, por republicano, 
que andaba enredao con un militar, 
cuatro señoritos de pistola en mano 
sin voz lo dejaron en la madrugá.

Ay rosa, Málaga bella, 
biznaga de mi pasión, 
donde yo aprendí a querer 
donde conocí el amor.
Ay rosa, Málaga bella, 
biznaga del corazón. 
¿De qué me sirve volver? 
¿De qué me sirve volver? 
Si el amor se marchitó.
Dormido entre rosas (...a Miguel de Molina) - Carlos Cano

Andalucia Superstar

Autor: Carlos Cano
De la capital del reino, 
maletín, capa y sombrero,
vinieron a tomarnos el pelo 
y el plumero se les vió,
y la gracia de este invento 
¡Ay, señores, que momento!
cuando por Despeñaperros 
el cuento se le acabó,
el cuento se le acabó,
el cuento se le acabó.
De la manga se cayeron 
papeletas de febrero, 
al escenario salieron 
y se levantó el telón. 
Y aquí se acabó el carbón, 
que entró como un vendaval
bata de cola, peinetas. 
¡la Reina Superstar! 
¡Viva Andalucía Libre!
Alimento principal, 
que viene pidiendo tierra 
y la tierra abandoná.

¡Ay, ay, ay, a!
palomas que van a Cádiz 
y Cádiz como un palomar,
palomitas que van a Cádiz
y Cádiz como un palomar. 

¿Qué habrá pasado en la carretera? 
¿Qué habrá pasado? 
que para ir a Cádiz, 
hay que tirarse por los sembraos.
Más de lo que vale un peine, 
aquí tú te va a enterar.
¡No me vengas con rebajas 
que la tela está cortá!
¿Qué habrá pasado en la carretera?
que la han cortado,
que para ir a Cádiz 
hay que tirarse por los sembraos. 
¡Ay, Señor! 
¡Ay, mire usted, la gracia tan natural!
¿Qué pinto yo en Sardañola 
siendo de Puerta Real?
¿Qué habrá pasado en la carretera? 
¿Qué habrá pasado? 
que para ir a Cádiz, 
hay que tirarse por los sembraos.
A la vera, vera, a la vera van, 
detrás de una estrella, por el olivar 

¡Ay, ay, ay, a!
palomas que van a Cádiz 
y Cádiz como un palomar,
palomitas que van a Cádiz
y Cádiz como un palomar. 
Andalucia Superstar - Carlos Cano

La murga de los currelantes

Autor: Carlos Cano
¡Ay, Señor! 
la que armaron, la que liaron, 
con la salida de la masonería 
y la subversión,
la pelota, los toros, la lotería 
y las quinielas, 
el seillas, las letras, el televisor. 
"Yus pikinglis", turismo, Sofico, renta, 
los alemanes, bombas en Palomares 
¡Vaya por Dios!
Y ahora con el destape de teta y trota 
los camuflajes, 
las serpientes con traje de santurrón.
Y es que las dentaduras, 
ya no están duras, 
para estas huesuras 
y llega la rotura 
y el personal, que asentado en diquela 
como se jalan de carca a carca 
mientras cuecen las habas, 
suelta un cantar:

¡María!
coge las riendas de la autonomía
¡Marcelo!
que los parados quieren currelo
¡Manué!
¿con el cacíque qué vas a hacer?
pues le vamos a dar con el tran tracatrán 
pico, pala ichimpón! y a currelar 
parabán parabán parabán pan pá.

Esto es la murga los currelantes 
que al respetable buenamente 
va a explicar, 
el mecanismo, tira para adelante, 
de la manera más bonita y popular,
se acabe el paro y haya trabajo 
escuela gratis, medicina y hospital 
pan y alegría nunca nos falten. 
Que vuelvan pronto los emigrantes 
haya cultura y prosperidad.

¡Maroto!
siembra la tierra que no es un coto
¡Falote!
que ya esta bien de chupar del bote
¡Ramón!
hay que acabar con tanto bribón
pues le vamos a dar el tran tacatrán
pico, pala ¡chimpón! y a currelar
parabán parabán parabán pan pá.

Esto es la murga los currelantes 
que al respetable buenamente 
va a explicar, 
el mecanismo, tira para adelante, 
de la manera más bonita y popular,
se acabe el paro y haya trabajo 
escuela gratis, medicina y hospital 
pan y alegría nunca nos falten. 
Que vuelvan pronto los emigrantes 
haya cultura y prosperidad.
La murga de los currelantes - Carlos Cano


lunes, 29 de noviembre de 2010

Verde, blanca y verde

Autor: Carlos Cano
De Ronda vengo, 
lo mío buscando, 
la flor del pueblo, 
la flor de mayo. 
Verde, blanca y verde.
Ay, qué bonica, 
verla en el aire, 
quitando penas, 
quitando hambres. 
Verde, blanca y verde.

Amo mi tierra, 
lucho por ella, 
mi esperanza, 
es su bandera. 
Verde, blanca y verde. 
Verde, blanca y verde.

Qué alegres cantan, 
las golondrinas, 
tierra sin amos, 
tierra de espigas.
Verde, blanca y verde.
Cómo relucen, 
las amapolas 
de Andalucía, 
trabajadora. 
Verde, blanca y verde.

Amo mi tierra, 
lucho por ella, 
mi esperanza, 
es su bandera. 
Verde, blanca y verde. 
Verde, blanca y verde.
Verde, blanca y verde - Carlos Cano

jueves, 25 de noviembre de 2010

Alacena de las monjas

Autor: Carlos Cano
En el convento de las esclavas de Santa Rita,
andan las monjas dale que dale por la cocina,
con las sartenes y las perolas en los fogones,
y las tinajas llenas de tortas de chicharrones.
El torno rueda, rueda que rueda, Ave María,
y la tornera pues, sin pecado fue concebida.
¿Que quieres niño?
¿Tiene usted dulce de calabaza?
Recién salidos, da gloria verlos, 
como la escarcha.
A freír ya los pestiños, 
hermanas, que es Navidad,
vamos a cantarle al Niño, 
con cariño y humildad.

Alacena de las monjas 
que te dan gloria bendita,
pastelillos de toronja, 
y dulces de leche frita.
Se dice que fue la Virgen, 
que en sueños se apareció,
a la madre superiora 
y esta receta le dio:
Medio kilo de azúcar blanca,
agüita del avellano,
y al perol, la calabaza,
tres Salves y un Padrenuestro,
y la gracia de tus manos.
Tres Salves y un Padrenuestro,
y la gracia de tus manos.

En el convento de las esclavas, ¡Jesús que pena!,
hay una monja con bulanicos en la cabeza,
que por ser mala, la Virgen pura como castigo,
le ha retirado el don del almíbar a sus pastelillos.
Los niños juegan en Plaza Nueva a la rueda, rueda,
igual que rueda la cabecita de la tornera,
que por un dulce de calabaza, dice la copla,
que por un dulce de calabaza, se volvió loca.
Que era la hermana tornera, espía de Satanás
y fue a robar la receta del dulce de Navidad.

Alacena de las monjas 
que te dan gloria bendita,
pastelillos de toronja, 
y dulces de leche frita.
Se dice que fue la Virgen, 
que en sueños se apareció,
a la madre superiora 
y esta receta le dio:
Medio kilo de azúcar blanca,
agüita del avellano,
y al perol, la calabaza,
tres Salves y un Padrenuestro,
y la gracia de tus manos.
Tres Salves y un Padrenuestro,
y la gracia de tus manos.
Alacena de las monjas - Carlos Cano

miércoles, 3 de febrero de 2010

María, la portuguesa

Autor: Carlos Cano
En las noches de luna y clavel, 
de Ayamonte hasta Villa Real, 
sin rumbo por el río, entre suspiros 
una canción viene y va, 
que la canta María 
al querer de un andaluz. 
María es la alegría, 
y es la agonía, 
que tiene el sur. 

Que conoció a ese hombre 
en una noche de vino verde y calor 
y entre palmas y fandangos 
la fue enredando, le trastornó el corazón. 
Y en las playas de Isla 
se perdieron los dos, 
donde rompen las olas, besó su boca 
y se entregó. 

¡Aaay!, María, la portuguesa 
desde Ayamonte hasta Faro 
se oye este fado por las tabernas 
donde bebe viño amargo 
porque canta con tristeza 
porque esos ojos cerrados 
por un amor desgraciado, 
por eso canta, por eso pena. 

¡Fado! porque me faltan tus ojos 
¡Fado! porque me falta tu boca 
¡Fado! porque se fue por el rio 
¡Fado! porque se va con la sombra 

Dicen que fue el te quiero 
de un marinero, razón de su padecer 
que en una noche en los barcos 
de contrabando, p'al langostino se fue. 
Y en las sombras del rio, 
un disparo sonó. 
Y de aquel sufrimiento, nació el lamento 
de esta canción. 

¡Aaay!, María la portuguesa 
desde Ayamonte hasta Faro 
se oye este fado por las tabernas 
donde bebe viño amargo 
porque canta con tristeza 
porque esos ojos cerrados 
por un amor desgraciado, 
por eso canta, por eso pena. 

¡Fado! porque me faltan tus ojos 
¡Fado! porque me falta tu boca 
¡Fado! porque se fue por el rio 
¡Fado! porque se va con la sombra 

¡Fado! porque se fue por el rio 
¡Fado! porque se va con la sombra.
María, la portuguesa - Carlos Cano

martes, 5 de enero de 2010

Habaneras de Cadiz


Autores: Antonio Burgos y Carlos Cano

Desde que estuve,
niña, en La Habana
no se me puede olvidar…
canto Cádiz ante mi ventana,
Tacita lejana,
que aquella mañana
pude contemplar…
Las olas de la Caleta,
que es plata quieta,
rompían contra las rocas
de aquel paseo,
que al bamboleo
de aquellas bocas
allí le llaman El Malecón…
Había coches de caballos,
que era por Mayo,
sonaban por la Alameda,
por Puerta Tierra,
y me traían, ¡ay, tierra mía!,
desde mi Cádiz el mismo son…
El son de los puertos,
dulzor de guayaba,
calabazas, huertos…
Aún pregunto quién me lo cantaba…

Que tengo un amor en La Habana
y el otro en Andalucía,
no te he visto yo a ti, tierra mía,
más cerca que la mañana
que apareció en mi ventana
de La Habana colonial
tó Cádiz, la Catedral,
La Viña y El Mentidero…
Y verán que no exagero
si al cantar la habanera repito:
La Habana es Cádiz
con más negritos,
Cádiz es La Habana
con más salero.

Verán que tengo mi alma
en La Habana
no se me puede olvidar…
Canto un tango
y es una habanera,
la misma manera
tan dulce y galana
y el mismo compás.
Por la parte del Caribe
así se escribe
cuando una canción de amores,
canción tan rica,
se la dedican los trovadores
a una muchacha
o a una ciudad…
Y yo, Cádiz, te dedico
y te lo explico
por qué te canto este tango
que sabe a mango,
de esta manera
esta habanera
de piriñaca y de Carnaval…
Son de chirigota,
sabor de melaza,
Guantánamo y Rota…
¡Que lo canta ya un coro en la plaza!

Que tengo un amor en La Habana
y el otro en Andalucía,
no te he visto yo a ti, tierra mía,
más cerca que la mañana
que apareció en mi ventana
de La Habana colonial
tó Cádiz, la Catedral,
La Viña y El Mentidero…
Y verán que no exagero
si al cantar la habanera repito:
La Habana es Cádiz
con más negritos,
Cádiz es La Habana
con más salero.
Habaneras de Cadiz - Carlos Cano